Le tengo miedo a este mundo, al cambio de las cosas y al
abandono.
Miro el cielo como buscando esperanza y el tiempo se me
pasa; de qué me valen los sueños si no acabaré de cumplirlos a todos y por qué
es que tenemos que soñar… acaso todo lo que nos rodea no basta.
Un día inventamos el amor, nos dimos cuenta de lo
insoportable que es estar solo y decidimos mirar al lado para amar a alguien
más, paso el tiempo… arrasando con todo como siempre y ahora miramos nuestro
interior, amarse uno mismo porque nada es para siempre.
Que estúpida mentira el amor, acomplejado por el paso del
tiempo, la evolución, las distancias, los prejuicios… Sin embargo es la mentira
mejor contada.
Somos conscientes, vemos y vivimos una realidad y esta es
otra de nuestras torturas. Nos amoldamos, nos dan forma, perseguimos metas inventadas
por alguien más o que creemos que hemos inventado pero sin poder explicar por
qué. Nadie sabe hacia dónde vamos y si así fuere por qué tenemos que ir.
Todo tiene que tener una razón de ser y ese es nuestro
infierno, quizás no la tengamos y en ese punto somos mediocres, simplistas o
realistas.
Somos seres espirituales, hoy le dicen energía.
No sabemos quiénes somos, hay mil libros para descubrirlo,
miles de destinos en donde “nos encontramos a nosotros mismos” y muy poco
tiempo para sentir que lo hemos logrado.
En el medio, nos enseñaron que las cosas duelen y si fuera
un juego es como perder una partida porque nadie se recupera del dolor; tan
solo nos enseñaron a fingir o a aceptarlo y a apropiarse de la emoción que sea…
otra estúpida mentira.
La memoria es nuestra maldición, torturadora y traicionera. Estamos
condenados a recordar.
Necesitamos dejar una marca, algo distintivo. Nos enseñaron
a creer que somos únicos y especiales.
Yo no sé si vale la pena estar vivo, poder cumplir mis sueños
no me garantiza que todo esto valga la pena, encontrar al amor de mi vida
tampoco o comer todos los días mi plato favorito.
Tampoco deseo la muerte, no la conozco. Me enseñaron que
duele, que te arrebata lo que más quieres y que hay que usar negro en esos días.
Somos ridículos, eternos soñadores y enamorados, con
recuerdos que nos acomplejaron el resto del viaje, obligándonos a tejer sueños
para poder seguir adelante… apresurados porque inventamos el tiempo y
presionados porque hay miles, millones como uno mismo haciendo exactamente lo
mismo.
En esta hoja no esta la razón de todas estas cosas… quizás ahí
este mi condena, vivir y gastar la vida buscando respuestas.
Quizás esto sea tan solo una distracción para no hacerme
cargo de todo lo que aún me falta en comparación al resto de los que son como
yo. Estoy dando vuelta en círculos y ser consciente lo hace insoportable.
La mayoría de los que conozco no soportan leer estas cosas…
de esto no se habla porque nos hicieron creer que hablar de esto es pensar
demasiado y eso tampoco esta tan bien.
Entre un café y otro, algunos besos de largas relaciones y
viajes esto sigue inmutable en mi mente…
No hay comentarios:
Publicar un comentario