Quizás le tuve demasiado miedo a lo que podía perder y ahí perdiendo me perdí de lo que ganaba por solamente apostar.
Animarse no es para todos y la suerte últimamente caminaba por la vereda del frente, mirando de reojo mis pasos, esquivando mis llamados.
El perfume, tu pelo, tus manos, vos... a lo lejos los cobardes mirando, a un costado yo; muriendo dentro mio porque no aprendí las palabras que tengo que decir para hablarte.
Te vas, queda tu sombra y se quedaron mis ganas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario