12 ago 2014

Silencios

Un cobarde mas, uno de los tantos que no se animaron a dar de todo eso que siempre dicen que hay que dar.
Quizás le tuve demasiado miedo a lo que podía perder y ahí perdiendo me perdí de lo que ganaba por solamente apostar.
Animarse no es para todos y la suerte últimamente caminaba por la vereda del frente, mirando de reojo mis pasos, esquivando mis llamados.
El perfume, tu pelo, tus manos, vos... a lo lejos los cobardes mirando, a un costado yo; muriendo dentro mio porque no aprendí las palabras que tengo que decir para hablarte.
Te vas, queda tu sombra y se quedaron mis ganas.




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